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Año nuevo


¿Vida nueva? Nah, no llega a tanto... Lo cierto es que he estado bastante ausente aquí y en otras redes este último mes. Otros temas se han convertido en los prioritarios en estos momentos, y aun así tengo la sensación de no estar aprovechando al máximo la oportunidad. Me gusta demasiado perder el tiempo.

Además, con las buenas intenciones del principio ya bastante lejanas, la idea de usar este blog para aglutinar todas mis identidades en un único sitio de forma libre y desacomplejada parece abocada al fracaso. Y lo odio. Solo soy un hipócrita más que en mayor o menor medida esconde aquello que no le conviene.


¿Y lo de recuperar la espontaneidad? Cuando escribo, como ahora mismo, sigo sin reconocerme del todo. No lo entiendo muy bien, aunque a veces esta distancia me resulta relajante, como si trasladar según qué pensamientos de la cabeza al papel o en este caso a la pantalla los hiciera más llevaderos.


Osamu Dazai
También me he dado cuenta de que con muchos de estos pensamientos u ocurrencias, una vez pasado el ímpetu de compartirlos abiertamente, me es suficiente con capturarlos para mí. Y a parte de que, como decía antes, podría afirmar que escribir (o juntar letras) me hace sentir bien, puede que también tenga la esperanza de poder algún día mostrárselos a alguien especial y que este hipotético lector lo valore. Y si no es un psicólogo, un psiquiatra o un forense, mejor que mejor.

Era otra de las intenciones de este blog, desde luego. Sirviéndome de las entradas y dejando caer cosas por aquí y allá, <<poder hacer buenas migas con blogueros de inquietudes o mentalidad similares>>. Pero no creo que sea posible. No consigo ser lo suficientemente franco, lo que podría llevar al desengaño a alguien. Incluso en el día a día, ahora que he vuelto a desarrollar apego por algunas personas, me preocupan estas cosas.
Seguramente soy una persona más sencilla y plana de lo que este texto podría indicar, y toda esta palabrería solo sea un burdo instrumento para no afrontar de una vez <<los detalles prácticos de mi vida>>, o aparentar cierta sofisticación.

¿Hasta dónde soy verdaderamente yo y en qué punto empiezo a interpretar (un papel)?
Difícil de discernir para alguien que lleva años dándole vueltas a lo que "es".

¡Pero ya basta de psicoanálisis barato!

Esto me hace pensar en algunos autores que cultivan los relatos autobiográficos sin renunciar a elementos de ficción en pos de la narración. Quizás con estas entradas esté haciendo lo mismo sin darme cuenta... Lo dicho, un impostor.


<< Tenía máscaras adheridas a mí en capas sucesivas, diez, incluso veinte. Ya no era capaz de distinguir entre ellas, de saber cuál era la de la tristeza, cuál la de la alegría, hasta que encontré una oscura solución para mis dilemas: la escritura. >> Osamu Dazai

Febrero. Empieza la cuenta atrás.

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