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Chet, Joe y Seth


¿Conocéis a Chester Brown, Joe Matt o Seth? ¿No? Pues son tres autores norteamericanos de cómics muy interesantes. Aunque tienen obras de otro tipo, un servidor los conoció y empezó a tenerlos en cuenta allá por el 2012 debido a sus historietas de marcado carácter autobiográfico, a través de un primer contacto nada honroso si lo decimos todo. Y me parecía una injusticia no haberles dedicado aún un pequeño espacio en algún sitio.

Nacidas en el mundillo de los comic-book alternativos y ahora publicadas como novelas gráficas, en estas historias, cada uno de ellos se convierte en protagonista de sus propios cómics y aparece retratado en los de sus dos amigos, tratando temas diversos y dejando cada uno su propia huella, desde el melancólico y nostálgico Seth hasta el 'pornófilo' e irascible Joe, pasando por un más templado Chet.

No intentaré convencer a nadie para que lea estos cómics pues no lo haría bien y no estoy seguro por su tono que sean para todo el mundo. Pero al menos sí os animo a seguirles un poco el rastro; con una rápida búsqueda encontraréis textos más dignos acerca de estos artistas y con un poco de suerte daréis con muestras de su rico discurso.

Pero por si acaso, para facilitaros un poco la tarea, estos son los enlaces de sus fichas en algunas de las editoriales que han publicado su obra en España:


En su mayoría, las páginas de estos autores son en B/N o a dos tintas.


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Sin duda, cómics como Nunca me has gustado, El Playboy o La vida es buena si no te rindes ampliaron mi visión del medio y han influido, por ejemplo, en estas palabras que estás leyendo. Falto de la imaginación para crear mundos y personajes, la disciplina o siquiera el interés para trabajar un guion a conciencia, en una época en la que aún albergaba el anhelo de hacer un cómic, la opción de la autobiografía se me descubrió como una accesible vía de escape. Pero como era de esperar, obviando algún esbozo de tira, no cristalizó en nada de eso. Sí en en cantidad de apuntes y notas.

A veces me pregunto por qué escribo lo que escribo. No tanto por los motivos, que más o menos me los imagino, sino por la conveniencia de hacerlo públicamente. Tengo más a perder que a ganar. Si cualquier encargado de RRHH o alguien que sin conocerme mucho acabara por aquí, seguramente se iría con una imagen de mí peor a la que tenía al llegar, y la verdad es que eso me preocupa. Podría elegir otros temas, escribir de manera más jovial, pero ahora mismo esto es lo que me sale.

Hace unas semanas, mencionándome el tema del blog, un amigo me dijo en tono de broma algo así como que este es el lugar donde pongo mis "pensamientos profundos "... El caso es que no me extrañaría dar esa sensación, pues a fin de cuentas desde que empecé a entrar habitualmente en Internet he tonteado con la idea de hacerme el interesante, pero me tranquiliza pensar que cualquiera con dos dedos de frente se dará cuenta fácilmente de que soy una cáscara vacía y no verá mala intención. Lo cierto es que no doy para tanto, aunque supongo que el simple contenido de las entradas influye en esa interpretación. Para contestar a eso, aprovecharé justamente una respuesta de Joe Matt a Yorokobu que no sé si me aplico todo lo que debería.

Orson Welles pensaba que las dos cosas más aburridas que puede filmar un cineasta son rezar y follar. Lógicamente, no le gustaba mostrar ninguna de las dos cosas en sus películas. Por la misma razón, yo tengo cierto reparo a la hora de mostrar ciertas cosas, por ejemplo: la generosidad o cualquier virtud, en general, cuando soy yo quien las posee, o cualquier intento de airear pensamientos profundos o sabiduría de ninguna clase, simplemente porque soy consciente de mis limitaciones y sería algo embarazoso. También soy reacio a expresar opiniones políticas o religiosas porque ni las entiendo ni me siento ligado a ninguna de ellas. Poseo una ignorancia tan abrumadora de todos esos asuntos que sé que solo pueden acarrearme la vergüenza más espantosa. Además, no hay nada tan aburrido como alguien pontificando desde la ignorancia. De ahí que solo me sienta cualificado para hablar de una cosa: yo mismo.

Ya para acabar la entrada y haciendo una (nueva) concesión a mi incontinencia, recupero dos fragmentos del borrador de un post que estaba preparando cuando leí Nunca me has gustado:



No es el cómic que te deja con la boca abierta por épico y vas recomendando a todo el mundo, pero cuando lo acabé de leer lo primero que quería era un ejemplar firmado. (...)
Se lo recomendaría a cualquiera que sea muy tímido o introvertido y le cueste realmente relacionarse con los demás. Dificultad para mostrar agradecimiento, amor, para mantener conversaciones cotidianas, para cosas tan naturales en principio como dar un abrazo...


Título alt.: Estos canadienses* son la monda.

* Aunque Joe Matt nació en Filadelfia. 

¡Adiós!

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