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Una vida errante, un manga de Yoshihiro Tatsumi




UNA VIDA ERRANTE


Autor: Yoshihiro Tatsumi.
Editorial: Astiberri. 2 tomos de unas 400 páginas.
Precio: 24€ cada tomo...

Una vida errante es una historia autobiográfica de Yoshihiro Tatsumi, un mangaka de la región de Osaka nacido en 1935. Esto es, un autor que sufrió las consecuencias de la 2a Guerra Mundial y que como tantos chavales en aquella época, quedó prendado de las obras de Tezuka.

El manga comienza en 1945 y vamos viendo la evolución de Hiroshi, el nombre que da el autor a su álter ego, desde que a finales de primaria/inicio de secundaria empieza a mandar tiras cómicas a concursos de revistas hasta que influenciado por otros medios como el cine o la literatura va madurando junto a otros compañeros de generación otra forma de hacer manga, bautizada como 'gekiga', que además de experimentar con las formas de narrar pretendía intoducir historias más tensas, más oscuras, más violentas; más "adultas".


La evolución creativa y el seguimiento de la carrera como mangaka de Hiroshi -aquí se le da bastante importancia a las dispuntas entre editoriales, especialmente en el segundo volumen, para mí la parte un más sosa y pesada- es uno de los tres grandes puntos de interés que veo en el manga. Los otros dos vendrían a ser su historia personal y la situación de Japón en aquellos años difíciles, esto último narrado normalmente con viñetas sueltas que nos hablan de sucesos importantes del momento, iconos populares, de cosas de la industria del manga de la época y de la progresiva recuperación de Japón en varios ámbitos.


La familia de Hiroshi sufre problemas con los que más de uno se podrá identificar. Una economía muy austera, un padre de familia con sus más y sus menos, una enfermedad, y algún otro revés puntual.
Supongo que por ser un manga hecho a base de recuerdos y no querer inventarse cosas, algunas escenas están un poco "cortadas", como si faltara continuidad.
En el epílogo, el autor da un buena muestra de modestia al hablar de su vida como "vulgar" y diciendo que no tiene el talento necesario para exagerar o darle brillo a ciertos momentos como si se tratara de una epopeya.







El dibujo. La mejor manera de calificar el dibujo creo que sería como "antiguo", con sus cosas buenas y malas. No es para nada un dibujo espectacular lleno de detalles -aunque siendo una serie costumbrista y sin exageraciones no creo que le viniera muy bien-, pero eso no impide que no haya viñetas realmente bonitas. Precisamente la manera de enlazar las viñetas ayuda a dar más dinamismo a un dibujo, a mi juicio, muy estático.
A veces se nota cierta despreocupación por si las líneas quedan más o menos bonitas, pequeñas zonas sin rellenar, pero no es algo que moleste. Me gustan mucho los fondos (cuando los hay), con muchas rejillas en lugar de tramas.

Tatsumi cuando conoció en persona a Tezuka.
Para un lector joven y no muy entendido como es mi caso a veces es realmente difícil ser consciente de como era el manga en aquellos tiempos. Apenas aparecían las primeras revistas semanales y la televisión llevaba en Japón muy poquito tiempo. Y ya no hablo de la diferencia entre mangas infantiles y para adultos...

Además, esta serie habla esencialmente del mercado de los kashibon, que eran como unas tiendas de alquiler donde por una pequeña cantidad podías leer varios libros. Al parecer, a medida que los manga dejaron de ser un producto caro, este mercado entró en decadencia.

Por aquí es cuando el autor, "por motivos editoriales", decide dar punto y final a la serie, dejando quizás una sensación de serie incompleta. Y también ganas de seguir leyendo. Dicho esto, las últimas páginas me gustaron mucho.

Tatsumi falleció a los 79 años en Marzo del 2015.
Me gustaría también destacar otra cosa del epílogo, y es el sentido reivindicativo que adquirió la publicación de este manga en Japón. Ya en los 50, cuando empezó todo esto del gekiga, la violencia de las historias (¡e incluso la falta de texto en las viñetas!), seguramente de risa con lo que podemos ver hoy en día, no gustaba a ciertos sectores, que a través de los medios conseguían incluso ponerle la cruz a algún autor, lo que hacía que las editoriales no se atrevieran a darles trabajo.

Y la cosa fue más allá cuando, más o menos al mismo tiempo que empezaba la publicación de Una vida errante (1995), un atentado con gas sarín en el metro de Tokyo fue tildado como un crimen de la generación Gekiga, lo mismo que un asesinato que había comentido un adolescente. Algo parecido a lo que ha pasado alguna vez aquí con los videojuegos.
A raíz de esto, el autor quería dejar bien claro que "¡Eso no es el gekiga!", una corriente que incluso en Japón es algo minoritario.

Una vida errante se puede disfrutar más o menos, pero por encima de eso, es muy interesante. Más allá de su disfrute como cualquier manga (o gekiga, que diría el autor) es una buena recomendación para quien quiera conocer más sobre la industria del cómic japonés y el Japón contemporáneo, en ese período tan apasionante que es la era Shôwa.

1 comentario:

  1. Esta es una entrada reciclada que debí escribir entre finales del 2011 y principios del 2012, en una época en que buscaba mucho refugio en el cómic y esta obra se convirtió en algo referencial. Desde entonces he leído algunos tomos más del autor --todos antologías de historias cortas-- pero pienso que ninguno tiene el valor, ni de lejos diría, de Una vida errante. Sobretodo los editados por La Cúpula.

    He decidido recuperar esta entrada porque tiene cierto contenido y de paso así me quito el borrador de encima. El texto es casi el mismo, las imágenes han variado algo más. Al igual que con los cómics de Los Tres Canadienses, al ser un manga --y no me gusta este término-- gafapasta, encontraréis fácilmente textos más ricos por ahí. No era tan fácil en el momento que la escribí. O quizás sí.

    La mayoría del texto que he omitido es esta introducción que quedaba muy fea arriba del todo:
    << Reseña de uno esos mangas de editoriales raras y careras que se venden mal, venden poco y están destinados a coger polvo en las estanterías del FNAC y de las bibliotecas públicas. >>

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